Hay palabras que no sabías que necesitabas leer.
No puedo posarme en tu hombro y hablarte al oído, no quiero. No quiero ser tu conciencia; solo he puesto un poco de luz en ese cuarto oscuro en el que habitas más tiempo del que quisieras: no estaré siempre y es cuando menos injusto que solo me quieras con ese propósito.
Con el poema
Sin condiciones. Sin sorpresas.
Ingresa los datos de tu tarjeta para completar el pago: